Explorando la Realidad: El Observatorio de Violencia Obstétrica


Illustración de Noa Snir para www.independent.co.uk


Por: Ana Bertoldi

Edición: Luz Salamanca

La violencia obstétrica constituye una forma de violencia de género que, con frecuencia, no recibe la debida atención. Este fenómeno, aunque naturalizado en el tiempo, posee características singulares. Su manifestación es silenciosa, al encontrarse invisibilizada y normalizada no solo por sus perpetradores, sino también por las mujeres que la atraviesan. Este problema no se limita a ámbitos locales o nacionales, sino que se manifiesta como un fenómeno recurrente, presente en prácticamente todos los países del mundo.

La violencia obstétrica se define como cualquier acción, omisión o práctica, tanto en entornos de salud públicos como privados, que vulnere los derechos de las mujeres durante la atención prenatal, el parto y el posparto. Incluye comportamientos deshumanizados o irrespetuosos, falta de información y consentimiento informado, abuso verbal, emocional, físico y/o sexual, así como el uso excesivo de medicalización y la intervención desmesurada en el periodo perinatal.

Es importante destacar que los protocolos obstétricos de la medicina convencional han sido objeto de cuestionamiento por el modelo científico actual y la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante más de dos décadas. Este cuestionamiento subraya que, cuando se aplican de manera rutinaria y sin el debido consentimiento, pueden resultar perjudiciales para la salud emocional y física tanto de las mujeres como de sus hijos e hijas.

FUENTE: Ilustración por Julia Kuo

¿Cuál es la razón de persistir en la adopción de este modelo intervencionista a pesar de las nuevas evidencias científicas?

Según datos del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia, en 2016, seis de cada diez mujeres experimentaron violencia psicológica durante el proceso de parto en hospitales públicos, y tres de cada diez en clínicas privadas. Estas cifras, aunque alarmantes, excluyen otras formas de violencia obstétrica, sugiriendo una situación aún más grave. Además, la tasa de cesáreas en Bolivia ha experimentado un aumento significativo, alcanzando el 48% en 2022, superando ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos en salud materna.

La violencia obstétrica se presenta como un problema de gran relevancia, agravado especialmente para las mujeres pertenecientes a comunidades indígenas, campesinas, originarias y afrodescendientes. Estas mujeres enfrentan barreras geográficas, lingüísticas, discriminación racial y prácticas obstétricas invasivas que no respetan las costumbres y tradiciones de sus comunidades. Además, esta problemática se manifiesta de manera particular en grupos como adolescentes, personas trans o no binarias, lesbianas, personas con discapacidad, VIH, entre otros.

 

Legislación vigente

En Bolivia, la Ley 348, de 09 de marzo de 2013, conocida como la Ley Integral para Garantizar una Vida Libre de Violencia, representa un avance significativo al abordar de manera innovadora 16 distintas manifestaciones de violencia de género. Sin embargo, es imperativo destacar que la violencia obstétrica no está contemplada en dicha ley, evidenciando una preocupante tendencia hacia su normalización y falta de visibilidad.

Afortunadamente, como resultado de los esfuerzos persistentes de diversos colectivos, se ha presentado un proyecto de ley con el propósito de incorporar la violencia obstétrica en la legislación vigente. Este paso crucial constituye un avance significativo en la protección de los derechos de las mujeres durante el periodo perinatal.Adicionalmente, la Resolución Ministerial 0496, de 09 de octubre de 2001, establece la incorporación obligatoria de 18 prácticas y tecnologías en la atención obstétrica y neonatal, incluyendo la ingestión de líquidos, el movimiento libre, el acompañamiento, la restricción de la episiotomía, el enema y el rasurado, entre otros. Asimismo, ofrece recomendaciones respecto a la atención al recién nacido, como el contacto inmediato piel con piel. No obstante, esta resolución se cumple raramente y es desconocida por muchos profesionales de la salud.

FUENTE: Illustración por Armine Shahbazyan

Observatorio de Violencia Obstétrica Bolivia (OVO)

En este contexto, un grupo de mujeres activistas se ha unido para establecer el “Observatorio de Violencia Obstétrica Bolivia” (OVO). Su misión es salvaguardar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas gestantes durante la gestación, el parto y el posparto, así como los derechos de los niños y niñas en sus nacimientos. Buscan promover el parto respetado e intercultural, respetando el conocimiento ancestral de la partería tradicional y de los pueblos originarios.

El 30 de agosto de 2021 marcó el inicio del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), tras años de dedicación como doulas, brindando apoyo durante la etapa perinatal a numerosas familias. En respuesta a la creciente frustración ante la represión de las expectativas y deseos de estas familias por parte de la autoridad médica y los protocolos obstétricos hegemónicos, desactualizados y deshumanizados, el OVO emprendió diversas acciones.

Entre estas iniciativas, el OVO está llevando a cabo una investigación en profundidad con el respaldo del Fondo de Mujeres Bolivia “Apthapi Jopueti” y desarrollando una encuesta sobre violencia obstétrica en los 9 departamentos del país en colaboración con Ciudadanía Bolivia. Este esfuerzo busca no solo obtener información sobre la prevalencia de la violencia obstétrica, sino también comprender cómo se manifiesta de manera única en las diversas realidades de cada mujer, desde una perspectiva interseccional.

El OVO trabaja en estrecha colaboración con la comunidad médica mediante talleres de actualización de protocolos obstétricos y prevención de violencia obstétrica. Además, establece alianzas con parteras y parteros tradicionales, organiza talleres prenatales y círculos de sanación para mujeres que han sufrido violencia obstétrica, y realiza talleres de concientización para la comunidad en general.

Una parte significativa de los esfuerzos actuales del OVO se centra en la redacción de un proyecto de ley para promover el parto respetado e intercultural en Bolivia, reconociendo los derechos de las mujeres y la diversidad cultural del país. En resumen, el deseo del Observatorio de Violencia Obstétrica es persistir como un agente de cambio y justicia social en el camino hacia una atención materna respetuosa y amorosa para todas las mujeres bolivianas.

 

 


Ana Bertoldi

Cofundadora del Observatorio de Violencia Obstétrica Bolivia